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Historia

11 Threads Studio

 

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Todo comenzó en el verano de 2015, durante mis primeros meses como mamá por segunda vez. Un día vi en Instagram una muñeca tejida, en especial una sirena, y pensé: “Si esto lo creó un humano, yo puedo aprender y crear la mía”.

 

Sin saber nada de crochet, compré tres ovillos de hilo y una aguja. YouTube se convirtió en mi salón de clases. Aprendí a sostener el hilo y la aguja, practiqué la tensión haciendo cadenas una y otra vez y poco a poco fui aprendiendo los puntos básicos. Cada proyecto me enseñaba algo nuevo.

 

Comencé con flores, hojas, accesorios y granny squares. Luego me atreví con una cartuchera y más adelante con mi primera muñeca. Me tomó días terminarla, pero lo logré. Después creé otras y, para mi sorpresa, algunas personas quisieron comprarlas. Esas fueron mis primeras ventas.

 

Pero yo todavía tenía una meta: crear una sirena.

 

Al año siguiente me atreví a intentarlo. No tenía un patrón ni sabía exactamente cómo construir una cola, así que experimenté hasta encontrar una forma que se pareciera a lo que imaginaba. Esa primera sirena tenía muchos detalles por mejorar, pero me enseñó algo que todavía forma parte de 11 Threads: muchas veces aprender significa intentar, equivocarse, deshacer y volver a comenzar.

 

Con el tiempo llegaron nuevas piezas, pedidos personalizados y más técnicas. Creé ropa, amigurumis, accesorios, decoración y todo tipo de proyectos que me retaban a aprender algo nuevo. Estudié por mi cuenta, practiqué con libros, videos y patrones hasta comenzar a escribir los míos.

 

Así nació 11 Threads.

 

El nombre representa a mis dos hijas. El 11 representa un 1 y un 1, dos personas diferentes que comparten una conexión única. Threads representa los hilos que, desde entonces, han conectado mi creatividad con tantas personas.

 

Entre 2017 y 2019, 11 Threads creció con pedidos de Puerto Rico, Estados Unidos y otros lugares del mundo. Participé en mercados, conocí personas que confiaron en mi trabajo y aprendí que el crochet podía ser mucho más que una manualidad. Podía convertirse en una forma de expresión, aprendizaje y vida.

 

Hoy sigo creando y aprendiendo con la misma curiosidad con la que comencé. Y si algo me enseñaron estos años es que no necesitas saber crochet para comenzar. Solo necesitas estar dispuesto a aprender un punto, luego otro, y permitirte descubrir todo lo que tus manos pueden crear.

 

Ese fue mi comienzo.

 

Quizás el tuyo pueda comenzar con un hilo y una aguja.

Y quién sabe todo lo que puedas crear a partir de ahí.

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